domingo, 8 de agosto de 2010

La Trapecista

La trapecista miró hacia abajo. Estaba a varios metros del suelo y el ferviente publico rugía su apodo. Ntrophy tragó saliva y miró al frente. Ya estaba llegando el columpio. Se lanzó al aire,con los brazos abiertos y la mirada fija en la pequeña barra de metal.

Abajo, el gentío actuó como un único ser. Se guardó un silencio tenso tras coger una pequeña bocanada de aire, una exhalación. Todos los ojos como un único par, fijos en Ntrophy, la trapecista.

No había red de seguridad. Si no se agarraba la caída sería dolorosa cuanto menos y mortal en su quasi totalidad.

Pero ella no podía pensar en eso.

Todos esperaban que se aferrara a la barra. Aunque en verdad ella deseara bajar de las alturas. No importaba. Tenía que hacer lo que su publico deseaba que hiciera. Asi pues, se aferró a la barra del columpio y realizó varios ejercicios en el aire.

Se oyeron exclamaciones de sorpresa al ver las formas y fueron seguidas por un aplauso corto.

Allí, balanceandose y en las alturas, Ntrophy se sentó en el columpio.
¿Y si sorprendía al público con algo que jamás imaginarían que pudiera ocurrir?

Sonrió. Una sonrisa para sí misma, pues nadie más se iba a fijar. Solo era una marioneta. Por eso sonreía para si misma. Porque Ntrophy sabía que era de carne y hueso, vivía, y eso era lo único importante.

El público, connmocionado, observó en camara lenta como la trapecista se soltaba despacio los brazos. Pendía totalmente del sentido del equilibrio que pudiera tener. Todos volvieron a contener la respiración.

Al otro lado de unas cortinas, el dueño del circo observó entre la furia y el horror como Ntrophy
cambiaba el guión.

Mientras tanto, en las alturas, la muchacha fue arqueando la espalda hacia atrás. Perdería el equilibrio en cualquier momento. Quizá por eso alzó la pierna derecha colocandose casi totalmente en horizontal.

Cuando el aplauso volvió a surgir Ntrophy terminó de
girar hacia atrás, directa a una certera muerte.

Hubo gritos, caras espantadas y uñas clavadas en el
rostro por la angustia.

Ntrophy al fin era libre. El publico jamás olvidaría su actuación. El dueño la despidió al instante. No le importaba. Había demostrado ser capaz de cambiar los hilos del destino. Era fuerte. Estaba viva. ¿Había algo más importante?

Los periodicos publicaron durante semanas la extraña azaña. Esa caída debería haberla matado. Y sin embargo la trapecista había caido de cuclillas y se había levantado despacio, con elegancia, saludando al publico. Muchos sensacionalistas dijeron que todo era un montaje creado a proposito. Otros, mas escepticos, sembraron la duda sobre la verdad.


Solo Ntrophy sabía qué y por qué lo había hecho. Y nada más tenía importancia.


Algunos la vieron partir al alba, sonriendo mientras miraba al cielo justo cuando lo surcaban unos pájaros. "Ellos no son libres, estan condenados a hacer siempre lo mismo" dijo entonces. Solo hubo un testigo de sus extrañas palabras, alguien que las atesoró con el silencio.

5 comentarios:

letxau dijo...

Ojalá todos pudiesemos ser libres y escapar la rutina impuesta.

La Ardilla con el Corazón de Cristal dijo...

mm he decidido viendo de nuevo el video de arena mix de grecia he decidido que nos vamos a hacer guias turisticas de yate de lujo hum hum( mueve la cabeza asintiendo) xDDDDDD

Roy dijo...

De todas formas aún así no ha conseguido la libertad, pero sí logró rozarla, que no es poco ;)

Roy dijo...

Prefiero agachar la cabeza y replantearme de nuevo mi respuesta.

En una ocasión un escritor mexicano dijo algo tal que así: 'No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres.'

Yo opino igual, de ahí que hubiese dicho que consiguió rozarla por el mero hecho de que se molestó en buscarla, pero si tal búsqueda cesa dejará automáticamente de rozar dicha libertad.

Me encanta darle vueltas a las cosas jajaja.

Estrella Azul dijo...

nena, me ha encantao este relato! muy bueno, de verdad. siempre que quieres, sabes expresar cosas profundas con un lenguaje fácil y muy hábil. un bsote!