martes, 8 de septiembre de 2009

Arte

Ahí estaba yo, sobre un escenario de madera que crujía viejo a cada paso. La madera negra apenas reflejaba la potente luz de los focos que en esos momento me iluminaban a mi. Las cortinas del telón era rojas, aterciopeladas, como casi siempre en los teatros más importantes.
Estaba nerviosa, miré mis papeles sobre el atril, apenas unos apuntes y algunos garabatos. Eso me hizo sonreir, si los presentes vieran esos papeles jamás me tomarían en serio, aunque, dudaba que lo hicieran. Sin embargo, al volver a mirar a mi público mis manos volvieron a sudar.


Allí se encontraban los críticos más importantes tanto en prensa como en el mundo del arte. No me gustaban y estoy segura de que yo tampoco a ellos. Ciertamente sus miradas eran aburridas, con cierto desdén, mirandome siempre por encima del hombro.
De repente se apagaron las luces. Había llegado al momento.
Al parecer, mientras dirigía la mirada por los asientos del teatro habían bajado pantalla de tela donde al instante apareció una de las diapositivas que había elegido apra exponer mi tesis: el Partenon.
Me coloqué a un lado para que la imagen no estuviera obstaculizada por mi sombra. Varios de los presentes suspiraron aburridos mientras otros exhibían sus sonrisas de superioridad dispuestos a criticar y burlarse de mis ideas.


-Arte.-comencé.-Aquello que llena el alma del ser humano, aquello que al ser visto logra arrancar lágrimas de pura emoción... -lentamente las imagenes fueron cambiando, siempre mostrando templos en ruinas, abarcando Europa, Africa, en especial Egipto, América del sur y algún templo oriental.-Arte, señores, no un simple edifico, no una simple escultura, jamás algo del olvido, ni viejo, ni anticuado...Eso, es arte, capaz de soportar milenios...
Entonces, una mano se alzó. Las diapositivas dejaron de avanzar quedandose en otro de los templos griegos. Miré expectante, impaciente por saber qué querría decir esa persona. El hombre se alzó recibiendo sonrisas arrogantes de sus compañeros y señaló con menosprecio la imagen.

-Eso no es más que polvo. Se creó con un propósito, guardar la imagen del dios al que estaba destinado, asi como sus ofrendas, nada más. Ahora, no es nada. Solo son ruinas, piedras rotas sin otra función que molestar. Eso no sirve al hombre de hoy en día.

-¿Acaso es arte la "mierda de artista"? ¿Sirve al hombre de hoy en día?-alcé la voz, notablemente molesta por sus argumentos.-Esto, señores, representa al ser humano en cualquier momento, en cualquier etapa, en cualquier milenio. ¿Polvo? ¿Qué es el hombre sino polvo? ¿Qué medida tienen esas columnas? ¿Qué proporción del hombre? No es viejo, no es antiguo...Señores, ese arte es sinónimo de humanidad. En su origen los creadores le dieron un significado importante. Cada templo era cuidado y mimado. ¿Unos padres no cuidan de igual manera a sus criaturas, a quienes ellos han dado vida? ¡Esos templos tenían vida! Al pasar los años su función fue cambiando. De la misma manera, el hombre cuando crece va desempeñando nuevas funciones... Y finalmente, cuando el hombre muere, cuando ya nadie parece recordarlo, se vuelve polvo... No son huesos...No son ruinas...-dije señalando la imagen para que la similitud entre el hombre y el arte quedase clara.-Sin embargo la gente siempre recuerda a sus muertos.... Y así, sin embargo, la gente recuerda el arte... -el crítico volvió a sentarse, algo aturdido.-Arte, es el ser humano.


Dada por finalizada mi idea sobre el tema, me acerqué al atril y recogí en silencio mis apuntes de primero de carrera. Era increible pero había logrado dar una conferencia... o al menos lo había intentado. Poco a poco un rumor como de abejas empezó a expandirse por el teatro hasta oirse timidos aplausos que poco a poco fueron aumentando hasta resonar con fuerza. Mis mejillas se ruborizaron. Ví a mis profesores de historia antigua y arqueología sonriendo con orgullo y timidamente les devolví la sonrisa mientras bajaba las escaleras del escenario.


Esa noche los críticos tuvieron mucho que pensar y a la mañana siguiente me decidí a coger el periódico para leer los insultos. No obstante me asombré cuando no leí nada degradante. Con diplomancia y tono serio anunciaban como aún había gente con espíritu que obligaba a recordar las raíces de nuestro ser apartando al hombre de las modernidades y frias tecnologías del mundo actual.


Mis ideas habían sido escuchadas y valoradas.

4 comentarios:

Deed dijo...

Al menos sí hay una persona con espíritu ;)

Tréveron dijo...

Aj, esa no era Miri, era yo!! xS

Tenia su cuenta puesta xP

Deed dijo...

diox, iba a comentar y me he emparanoyado al ver mi nombre y el avatar que acabo de cambiar XDDD

en fin, esta vez si soy yo, y si yo hubiese estado en esa sala de conferencias, me hubiese levantado y aplaudido con fuerza! :D

La Ardilla con el Corazón de Cristal dijo...

aisn :) mi niña :)